Antonio Perea Alvarado 1927 – 2001

 

Antonio nació en Barinas en la España marcada por la inestabilidad política y de una familia humilde y pobre, como la inmensa mayoría  en aquella época.

En sus primeros años de vida sufrió una enfermedad que le afectó a las cuerdas vocales y oídos, quedando casi sordo-mudo, por lo que cariñosamente le llamaban “el mudo Martín “. Martín por el nombre de su padre y apodo de la familia.

En el paso de niño a adolescente y en plena guerra civil tuvo que comenzar a trabajar por necesidad, en la agricultura de la zona de Pinoso-Jumilla, con la suerte de caer en una buena familia y mejor “amo” que le trataron como un hijo más.

En dicha casa le enseñaron todo lo relacionado con la agricultura como poda, labranza, cava, injertos, plantación, recogida de cosecha, etc.

En su adolescencia y en su tiempo libre se aficionó a la caza menor (conejos, liebres, perdices, etc.), especialmente pájaros cantores, con artes manuales y de ingenio, como visco, red, lazos, trampas, etc. Tenía la virtud de que cuando cogía el pájaro no buscado lo dejaba en libertad. Su cantor favorito era la “ cagarnera “ (jilguero) de los cuales tenía buena colección que cuidaba con gran esmero. Recuerdo cuando siendo niño, lo esperaba en la esquina de la carretera el sábado al atardecer a que llegara a casa y me enseñara los pájaros que traía. Decía que las mejores “cagarneras” estaban en la “ raca “ (finca situada entre Pinoso y Jumilla), donde pasó toda su vida laboral.

El mudo Martín, también tuvo habilidad en los trabajos artesanales con el manejo del esparto y la pleita, de cuyas manos salían perfectos capazos, cofas, esparteñas, cestos, margüales y los inconfundibles y útiles sopladores para encender ó avivar el fuego. De los cuales todavía existen muchos colgados en las cocinas con uso ó por decoración.

Dicha actividad la desarrolló en gran medida una vez jubilado, por lo que era habitual verlo sentado en la puerta de su casa “ Los Carujos “ picando esparto, haciendo pleita y cordeta, para posteriormente coser con los útiles como punzón, almará, navaja, tijeras, etc. los trabajos mencionados.

Antonio era admirado y querido por su carácter sociable y comunicativo que le caracterizaba.

Cuando disponía de tiempo para alternar con sus amigos y realizar los trabajos manuales y artísticos del esparto, se le presento la enfermedad con nombre zodiacal, que en muy corto tiempo acabó con su vida. D.E.P.

Juan Andrés Alvarado.

Breve exposición de artículos relacionados con los trabajos de Antonio.